Palo Monte el Kimpugulu o Santoral Congo

Palo Monte el Kimpugulu o Santoral Congo

A pesar de esta sorprendente fidelidad a la tradición religiosa bakongo, no debemos olvidar que en Cuba, los esclavos de origen bantú vivieron en íntima convivencia con los de otras etnias, particularmente con los yorubas o lucumíes, y este contacto, sumado a la extrema labilidad de las entidades espirituales congas, promovió importantes modificaciones en la conformación de las Reglas cubanas de origen bantú. En ellas, por ejemplo, se conserva el apelativo kikongo de Mpungu – lo más grande, lo supremo – para designar a ciertos espíritus superiores que sincretizan a los Orichas lucumíes con algunas figuras del santoral católico. Como resultado de este proceso, casi todos los Mpungu o Mpungos poseen denominaciones congas y españolas, así como equivalentes lucumíes y católicos. De este modo lo podemos apreciar en el siguiente cuadro sinóptico:

Nombres congo-españoles Equivalente Lucumí Equivalente Católico

Nsasi, Siete Rayos Chango Santa Bárbara

Tata Kañeñe, Pungun Fútila, Babalú-Ayé San Lázaro Tata Fumbe, Para Llaga

Kariempembe, Mariwanga, Oyá Virgen de la Centella Candelaria

Mama Kengue, Tiembla-Tierra Obatalá Nª Sª de las Mercedes

Baluandé, Ma Kalunga, Yemayá Virgen de Regla Madre de Agua

Chola Wengue, Chola Nwengue, Ochún Virgen del Cobre Mama Chola, Siete Ríos

Sarabanda Ogún San Pedro

Nkuyo Watariamba Ochosi San Norberto

Nsambia Munalembe, Ifa , Orula San Francisco

Tonde, Cuatro Vientos de Asís

Nkuyu Nfinda, Lucero Mundo Elegguá San Antonio de Padua

Por lo general, cada mpungo presenta características o atributos muy parecidos a los del oricha que le corresponde. Mama Kengue o Tiembla Tierra (como Obatalá), la figura más poderosa e influyente de todo el santoral, tanto de lucumíes como de congos, es andrógino. Su color es el blanco (para Tiembla Tierra blanco y rojo, aunque con predominio del blanco) y se le representa ya en plena ancianidad. Nsasi o Siete Rayos (al igual que Changó) es el trueno y el relámpago. Su color es el rojo de la sangre y se le representa como un joven fuerte, viril, arrogante, violento, aficionado al baile y a la caza. Chola Wengue, Mama Chola o Siete Ríos (lo mismo que Ochún) es la dueña de las aguas dulces y de la miel de abejas y patrona del amor: la Afrodita del panteón afrocubano. Su color es el amarillo y se le representa como una mulata bellísima, coqueta, afectuosa y sandunguera. Ta Kañeñe, Pungun Fútila o Para Llaga (como Babalú Ayé) es el dios de las enfermedades y las epidemias. Su color es el morado y su imagen es la de un viejo semidesnudo, que mueve con muletas un cuerpo cubierto de llagas. Ma Kalunga, Baluandé o Madre de Agua (lo mismo que Yemayá) domina los océanos, el mar y la lluvia. Su color es el azul y se le representa como una mujer negra fuerte y robusta. Nkuyu Nfinda o Lucero Mundo (como Elegua) es el guardián de los caminos, las encrucijadas y los umbrales.Sus colores son el negro y el rojo y su representación varía: a veces es un niño travieso, a veces un viejo encorvado, con la cabeza cubierta por un sombrero de “guajiro” cubano… Y así sucesivamente con los demás mpungos identificados con los orichas.

En Cuba, algunos espíritus de antepasados (llamados Kinyula Nfuiri-ntoto), tras un largo proceso acaban por ser incorporados al kimpúngulu y reciben el culto de sus descendientes como mpungos “particulares” del nso-nganga o templo al que el espíritu perteneció en vida. Por mucho tiempo después de muerto, un ngangulero que se haya destacado por su sabiduría y sus virtudes puede seguir siendo recordado en las ceremonias, hasta que al fin llega a convertirse en una figura legendaria. Así, de Nfuiri-ntoto pasa a la categoría de Kinyula Nfuiri-ntoto, a espíritu de un antepasado glorioso, alrededor del cual se teje todo un mito y al que se rinden ritos, tales como sacrificios de animales, etc., hasta convertirse en “mpungo criollo”.

Calleja Leal, en su tesis, cita algunos ejemplos: Ta Gabriel Sotolongo, del municipio de Cárdenas; Ta Ricardo 0’Farrill Brazo Fuerte, del ingenio Los Caños en Ceiba Mocha, Matanzas; Ma Josefina Rojas, “La China”, del central La Luisa, también en Matanzas, etc.

Finalmente, es necesario señalar que en este proceso de síntesis hay equiparación pero no una completa identificación. Los mpungos no son objeto de culto particular, como los orishas lucumíes. Se les respeta, se les nombra, ayudan a los fieles, pero su papel es relativamente secundario en las Reglas Congas donde lo fundamental es el culto a los muertos.

©️ngangamansa.com

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