Nana Buluku la abuela que creó el universo


En lo profundo de la Cosmología africana menos estudiada se encuentra la Teología Vodun del pueblo Fon de Benin, que comenzó durante los antiguos días de Dahomey. En la génesis de todo esto está Nana Buluku, una antigua diosa en la imagen de una anciana que se cree que fue la creadora del mundo, especialmente el cosmos que ocupó el asiento trasero después del nacimiento del sol y la luna, sus hijos gemelos. Se cree que es la deidad más venerada y la génesis de cualquier forma de culto y religión en África occidental.

Como una deidad, Nana Buluku se presenta en otras formas entre varias sociedades tradicionales de África Occidental, aparte de Fon en Benin. También se la puede encontrar dentro de las comunidades Ewe en Togo y partes de Ghana, así como entre los Akans. También está muy presente y venerada en Nigeria, entre las comunidades tradicionales yoruba e igbo. Entre los Fon y Ewe en Ghana, es conocida como Nana Bukuulu y Nana Bukuu; y Nana Kuruku entre los yoruba de Nigeria. Los igbos de Nigeria se refieren a ella como la Olisabuluwa. Los Akans de Ghana la llaman Nana Buruku. Entre estas sociedades, ella todavía es venerada activamente como la diosa madre.

Se dice que Nana Buluku creó el universo y dio a luz a la luna y al sol. La luna es conocida como el espíritu divino Mawu y el sol como el espíritu divino Lisa. En muchas canciones populares y cuentos que dan cuenta de su historia, Nana Buluku se retiró después de su arduo trabajo y dejó el mundo en manos de sus hijos gemelos Mawu y Lisa. Hasta la fecha, debido a esta cuenta, muchas sociedades tradicionales temen y respetan a los gemelos, especialmente aquellos que vienen como niños y niñas.

Nana Buluku también es conocida por ser la deidad más sabia que se sabe que mantiene su sabiduría y el poder de sus gemelos en una calabaza. Su mundo está representado en la tela adire del Yoruba, el diseño principal de la tela ahora popular de tie-dye.

Durante el comercio de esclavos, Nana Buluku viajó con su gente en sus barcos. Se cree que sus gemelos se turnaban para proteger a los esclavos, Lisa durante el día y Mawu por la noche. Las deidades trabajaron muy duro con la diosa del agua Mame Wata para ayudar a los esclavos a viajar con seguridad a sus nuevos mundos.

Nana Buluku está bien representada en las sociedades de las islas del Caribe, Haití y Surinam después de sobrevivir al comercio de esclavos del Atlántico y pasar de generación en generación entre los esclavos que trabajaron duro en las plantaciones de algodón, caña de azúcar y tabaco. También está muy presente en las comunidades sudamericanas, especialmente en Brasil. Ella es celebrada como Nana en Candomble Jeje y Candomble Ketu de Brasil, donde su imagen sigue siendo una mujer muy vieja y madre de la creación.

Otro mito dice que después de que Orisha Obatala formó el primer humano en la tierra, y Olodumare le dio vida, Nana Buluku bajó del reino espiritual y entró en el ser humano, convirtiéndose en la primera alma humana y el primer ser humano. Esto convirtió a Nana Buluku no solo en la abuela de las divinidades, sino también en la antigua abuela de la raza humana. En forma humana, se llamaba Ayizan y se la describía como una mujer negra muy vieja, que se cubría la cara con hojas de palma. En sus brazos llevaba una cesta de corteza medicinal, raíces y hierbas; ella fue considerada la primera herbolaria. Las palmeras eran sagradas para ella porque había usado sus hojas para crear el primer refugio. La mandrágora también era sagrada para Ayizan porque se parecía a su marido humano, Osanyin. Ella vivía en un pantano pantanoso rodeado de arenas movedizas, que la protegía de los animales salvajes.

Nana Bouclou – Dios antiguo de Benin (Dahomey); Hermafrodita; Creó a los gemelos de quienes descendieron todos los dioses vudú.

Nanan Bouclou – Primer dios de la tribu Ewe de Benin (Dahomey); Dios de las hierbas y la medicina.

Nana Buluku – Diosa creadora de la tribu Fon de Benin (Dahomey).

Nana Buruku: la primera abuela de todas las divinidades y la primera mujer humana en la religión de los Yorubas.

PATAKI DE NANA BURUKÚ

Naná Burukú, dueña de las pocetas de agua dulce, vivía entre lirios de agua de pálidos colores, nenúfares y otras bellas plantas enriquecidas con la humedad que ella despedía.

Un buen día, cuando reposaba entre las cañas bravas, mirando como las aves jugueteaban en el cristalino ambiente, sintió un gran estrépito. Era Oggún quien importunaba la paz. Las aves huyeron despavoridas y los animales que pastaban a lo largo y ancho de la poceta también desaparecieron. Oggún vio un venadito, que por el zumbido de las abejas, no se había percatado de la presencia de Oggún y éste, blandiendo su machete, quiso atraparlo para saciar su siempre presente hambre. Naná, que todo lo veía, se posesionó de su cuerpo animal: el majá, y de un brinco se presentó ante los ojos del bravo guerrero quien, asombrado, se retiró ante semejante aparición.

El venadito, agradecido, le dijo: “Nana, madre de agua, desde ahora me ofreceré en sacrificio de agradecimiento por el bien que me has hecho y en representación de toda la vasta familia de los venados. Pero te pido un favor: no manches tus manos con mi sangre. Haz un cuchillo de bambú, muy afilado, que siempre utilizarás al sacrificarnos, para así no tener que guardar ni el recuerdo de Oggún” To Iban Echu.

Nana Buluku la abuela que creó el universo

CUBA

En nuestro país, su culto ha sido considerado de diferente forma por los descendientes de los arará y de los yoruba.

El culto de origen arará la considera madre de Babalú Ayé e, incluso, hasta uno de sus caminos. En ese culto es una deidad misteriosa y terrible que vive, en forma de majá, en ríos, manantiales y cañas bravas. En algunos lugares se le invoca en ojos de agua, lagunas, pocetas y desembocaduras de ríos, aunque en los sábados santos se le puede llamar inclusive en los pozos.

“Nana es madre de las aguas dulces”; pero también lo es de las aguas fangosas de los pantanos. Babalú Ayé y Nana parecen proceder del tronco ewe- ashanti; sus cabildos fueron establecidos por los mina, fon y arará y su culto se extendió por Oriente, Las Villas, Matanzas y la zona de El Cotorro, en La Habana, por medio de la familia Fresneda.

El culto de origen yoruba la considera Madre de Dios y abuela de todos los Obatalás; se le representa por un triángulo isósceles que se cubre con yeso y humo de tabaco y, al igual que Obatalá, puede ser hembra y macho. Al bajar a la Tierra tiembla y babea; su poder es inmenso.

Entre sus atributos se encuentran un estómago de metal y un cuchillo de caña brava con el que se le sacrifican los animales. Le pertenece Iroko (la ceiba) que es su casa y trabaja con el majá en un circulo. Come chiva, gallina, paloma, pollo, gallina de Guinea, pato y puerco, este último sólo en Agramonte, Perico, Colón y Cárdenas.

Se sincretiza con Santa Ana, madre de la Virgen María, y su fiesta es el 26 de julio.

HAITÍ

Se le identifica con Ayizan, esposa de Legba, y se trata de una mujer vieja que suele encarnar en una culebra. Como mujer de Legba y la más vieja de las divinidades femeninas, tiene derecho, también, a ser servida la primera. Su emblema es la palma real, símbolo de la fuerza y la libertad y se le atribuye el poder de espantar a los malos espíritus. Puede curar enfermedades graves y otorga favores según la recompensa que recibirá. Sus días son todos menos el miércoles y el lunes, toma mucho alcohol y su carácter es muy violento.

El chirí Aïzan es el desmenuzamiento ritual de las hojas de palma, elemento usado para hacer las bandas que los neófitos llevarán delante del rostro; estas bandas son empleadas en Dahomey como talismanes contra los malos espíritus.

Tras los cantos y danzas preliminares, se pone sobre una silla una rama fresca de palma cubierta con un paño blanco después de haberla alzado y “orientado” tres veces; la silla se coloca sobre el vévé Aïzan, sabiamente consagrado por medio de libaciones y ofrendas del manger – dyo. Los hounsi, colocados frente a la palma, cantan y bailan en el lugar; después, comienzan a desbaratar las hojas con las uñas o con alfileres. Las fibras que caen al suelo son recogidas cuidadosamente por otros hounsi que tejen con ellas un látigo destinado a corregir a los iniciados. Una segunda hoja seca es traída y desbaratada de la misma forma. Los pedúnculos, cortados en trozos, son los aizan propiamente dichos, los cuales son bendecidos y bautizados por un pére-savane.

SANTO DOMINGO

Al igual que en el caso de Obatalá, puede identificarse con Mambó, Vieja Mambó o Mamita Mambó.

CHANGÓ CULT DE TRINIDAD-TOBAGO

Sus características coinciden con las de Mamalatai .

BRASIL

Naná Burukú, orisha muy importante del panteón afrobrasilero, es deidad de agua -la más vieja de ellas-, y está considerada por diversos investigadores como la madre de todos los orixas.

En algunos lugares, Naná Burukú es considerada también como la Madre Suprema de la Creación asociada al barro con que fue moldeado el primer hombre, al fondo de los ríos y los mares, a las aguas estancadas y a los pantanos y al punto de contacto de las aguas con la tierra. Acoge en su regazo a los muertos, a nuestros antepasados y simboliza la fertilidad y el renacimiento.

Ciertas casas tradicionales de Bahía la consideran la segunda y más vieja esposa de Oxalá. De esta unión con el orisha de la creación nacieron seres prodigiosos como los gemelos Omulu y Obaluaiê, quienes nacieron con lepra y fueron repudiados por ella, criándolos lemanjá; Oxumaré o la gran serpiente y, según algunos mitos, Iroko y Exu.

Naná es señora de muchos caracoles, que simbolizan la fecundidad, la riqueza y la muerte.

Su fundamento se asienta en un recipiente de barro estampado conteniendo agua, miel y los otá.

Come millo blanco, frijoles, ñame y arroz. Se le sacrifican puercos, patos, cabras y gallinas.

Cuando se manifiesta esgrime el ibiri, bello objeto ritual hecho de fibras de palma trenzado con tiras de cuero, caracoles y cuentas azul oscuro y blancas, sus colores. Usa corona y collares de caracoles cruzados en el pecho en bandolera.

Las hijas de Naná tienen un temperamento introvertido y calmado. Son muy activas y aprecian el orden y la limpieza. Son muy discretas y cumplidoras de contratos y promesas. Gustan de los niños a los cuales acogen con ternura. Por miedo a amar, ser abandonadas y sufrir, dedican su vida al trabajo.

Otras manifestaciones de Naná son: lyabahin, muy temida y orisha de la viruela; Obaiya, ligada al agua; Ajaosi, guerrera y agresiva; Ajapa, asociada a la muerte; Opará, madre de Obaluaiê, ligada a la tierra; Burukú, también conocida como Oluwaie (señor de la tierra) y Olowo (señor del dinero).

Se le identifica con Santa Ana y se le saluda muy especialmente los sábados, día de la divinidades de las aguas.

Su color en la Umbanda es el rojo y sus prohibiciones alimentarias los huevos, patas de las aves, gallina de Angola, tuétano de hueso, berenjena, remolacha, millo y uva morada.

©️ngangamansa.com

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