Santería mitos explicatorios del mundo natural

Santería mitos explicatorios del mundo natural

Este corpus constituye, por lo menos en parte, lo que pudiera llamarse la “ciencia” lucumí, o lo que la sustituye en su ausencia.

Estas leyendas pretenden ofrecer “explicaciones” de algunos de los fenómenos naturales que más impresionaban a los descendientes de los yorubas en Cuba.

1- Causa de la sucesión de los días y de las noches: Agallú (El Sol) y Naná Burukú (La Luna) siempre andaban peleando. Olodumare les preguntó:

“¿Por qué disputáis siempre, si sois hermanos?” Ellos aportaron sus razones. El Sol dijo: “La Luna me enfría.” La Luna dijo: “El Sol me quema”. Olodumare decidió dividir las horas del día en dos grupos. Doce horas le otorgó al Sol y otras doce a la Luna, para que anduviesen separados y no peleasen más.

2- ¿Por qué envejecen los hombres?: Olorún no quería que sus criaturas muriesen y a propósito mandó al mundo recién creado un mensajero con un paquete de pieles flamantes para reemplazar las pieles gastadas. Cansado el mensajero de cargar con el bulto, se tendió en el campo y se quedó dormido. El majá se le acercó, abrió el paquete, curioseó el contenido y se robó las pieles que distribuyó entre los suyos. Por eso, mientras los hombres se arrugan y por fin se mueren, el majá desecha su piel cuando ésta envejece y se reviste de otra nueva, repleta de juventud y de vida.

3- Origen de la menstruación: Había un cazador dedicado a capturar palomas para que Olofín se tomara su sangre. Después de hacerlo. Dios le entregaba la masa de las aves al cazador para llevarla a su casa. El hecho de que Ias palomas llegaran siempre sin una gota de sangre provocó la curiosidad de la esposa del cazador, al extremo que un día decidió seguir a su marido para averiguar lo que pasaba. Olofín se presentó entonces y le dijo: “¡Así que abandonas tu casa para meterte en lo que no te importa! Pues como te interesa tanto la sangre verás manar la tuya todos los meses.”

4- ¿Por qué son tan limpias las aguas del mar?: Mientras muchas otras aguas permanecen sucias, las del mar son limpias porque éste, en el momento debido, hizo el ebó que le ordenaron los orichas.

5- ¿Por qué el cangrejo no tiene cabeza? Hubo una época en que tanto los seres humanos como los animales carecían de cabeza. El Cangrejo fue a ver a Olofín y le pidió cabeza para todo el mundo. Olofin contestó: “Lo veremos. Te dejaré saber.” Cuando vino el aviso, el Cangrejo expresó que iría a avisarle a todo el mundo. Olofin le dijo que no lo hiciera: “Todo el mundo está enterado”, insistió. Pero el Cangrejo, que por algo camina para atrás, se empeñó en comunicar a los demás animales la buena nueva, se alejó muchísimo del lugar del reparto y cuando llegó por fin a él, se encontró con que todas las cabezas estaban repartidas y, por desobediente, se había quedado sin la suya.

6- ¿Por qué las gallinas guineas están todas “pintadas”?: La razón es muy sencilla: las guineas se refugiaron en casa de Obatalá porque el gato las estaba persiguiendo; Obatalá en ese momento estaba lavándose la cara y con el jabón las salpicó, dándole ese aspecto jaspeado que las caracteriza.

7- ¿Por qué pica la gallina echada?: La gallina ponía sus huevos todos los días, convencida de que a los tres viernes sacaría sus pollos. Pero los demás animales gustaban mucho de los huevos y se los robaban con demasiada frecuencia. La gallina no podía defenderlos porque tenía la vista muy mala. Un día fue a ver a Orula y le explicó su problema. Orula le ordenó: “Haz ebó” La gallina obedeció, recobró la vista y, desde entonces, al que se atreve a acercarse a sus huevos, le clava el pico sin remedio.

8- ¿Por qué es el gallo el rey de las “mujeres”?: Hay muchas variantes de este patakí. Según una muy citada en las libretas, el gallo (Akukó) deseaba tener varias mujeres y por eso se dirigió a la tierra, donde éstas abundaban. En ese momento asolaba al planeta una tremenda sequía. Por el camino Akukó se encontró con Echú, quien le preguntó a dónde iba. El gallo que sabía como se las gastaba Echú, le informó al revés: “Voy a una tierra donde llueve mucho, para parar tanta agua como allá está cayendo.” Y se fue. “¿Parar el agua? Aquí quien maneja el agua soy yo. Ahora va a diluviar en la tierra a donde va el gallo?” Abrió la llave del agua y sobre la tierra reseca comenzó a caer una lluvia vivificante. Por haberle ganado a Echú, el gallo obtuvo lo que pedía: se convirtió en el rey de las “mujeres”, es decir, de un número infinito de gallinas.

©️ngangamansa.com

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