Santería La Divina Trinidad Olofi – Oloddumare – Olorun

Santería La Divina Trinidad Olofi – Oloddumare – Olorun

Como una manifestación del rechazo racista hacia las culturas africanas, se ha pretendido atribuirle a la concepción yoruba de la Divinidad una significación metafísica simplemente anacrónica.

En la trilogía Olofi, Oloddumare y Olorun se ha querido descubrir una analogía con la Trinidad de la teología católica. A nuestro juicio, los yorubas apuntaron la necesidad conceptual de un principio absoluto que estuviera por sobre los demás orishas, el cual debería cumplir con el arquetipo de las funciones y actividades que actúan en el mundo.

Ese Ser Supremo, debido a sus diversas relaciones, se proyectó en tres entidades: el Creador, que trata directamente con los orishas y los hombres, individualizado en Olofi; la sujeción a leyes de la naturaleza, la ley universal misma, individualizada en Oloddumare, y la fuerza vital, la energía universal, identificada con el Sol y personificada en Olorun. No se trata sino de otro ejemplo de la dificultad del pensamiento primitivo para elaborar un concepto de alto nivel de abstracción y de su tendencia espontánea a concretar y particularizar. La portentosa creación religiosa de los yorubas no requiere, ciertamente, que se le adjudiquen intenciones que le son ajenas.

OLOFI

Patakí de Olofi
Olofi es tan poderoso que hacer el mundo le pareció algo fácil; pero una cosa es hacer algo y otra que funcione.
Cuando distribuyó los cargos entre sus hijos, se encontró con que los hombres siempre estaban peleando y tuvo que hacer de Ayágguna el orisha de las pendencias. Pero Olofi es la paz, porque es completo, y no podía comprender por qué Ayágguna siempre estaba atizando las peleas. Así que un día dijo:
“¡ Por favor, hijo mío!”
Pero Ayágguna le respondió:
“Si no hay discordia no hay progreso, porque haciendo que quieran dos, quieren cuatro y triunfa el que sea más capaz, y el mundo avanza”.
“Bien -dijo Olofi- si es así, durará el mundo hasta el día en que le des la espalda a la guerra y te tumbes a descansar”.
Ese día no ha llegado todavía y Olofi comprendió que su creación dejaba mucho que desear. Se desilusionó y, desde entonces, ya no interviene directamente en las cosas del mundo.

Cuba
Olofi es la personificación de la Divinidad, la causa y razón de ser de todas las cosas. Nació de nadie y existe por si mismo. Vive retirado y pocas veces baja al mundo. No tiene tratos directos con nadie, pero sin su ayuda nada se puede conseguir. Si bien todos los ebbó se tramitan a través de un orisha determinado, hay que dejar bien claro que, en última instancia, todos llegan a Olofi y se resuelven gracias a su soberana voluntad. Es por eso que se dice:
“El ebbó llegó a Olofi”, y puede ser desde un addimú hasta un rito a Eggun. Olofi hizo el mundo, los santos, los animales y los hombres. Fue él quien repartió poderes a los orishas para que se crearan todas las cosas y por eso se dice que tienen los secretos de la creación. Olofi hizo que Orula echara los secretos de la adivinación por la boca y fue por eso que pudieron llegar a los hombres. Puede utilizar y utiliza a todos los orishas como sus mensajeros, pero para predecir la muerte emplea a Osun.
En tierra de Ifá, Olofi es adorado directamente; es un hecho material. Se recibe, es fundamento y se le sacrifican palomas y animales de cuatro patas. Existe trato directo con él, pero su aché y contacto con los hombres está reservado a muy pocos de los consagrados en Ifá. Allí también se le concibe como padre y hay historias que hablan de sus hijos. Con bastante frecuencia se le considera como viejo y cansado.

OLODDUMARE

Cuba
Oloddumare es el universo con todos sus elementos; es la manifestación material y espiritual de todo lo existente. Es tan grande que no se asienta, no se le ofrenda ni se le pide nada directamente. Hacia él nos dirigimos por medio de Olofi e implica una inteligencia tácita de las cosas y la sujeción a leyes.
Siempre que escuchamos su nombre pensamos en lo indescifrable. No tiene día de celebración, hijos escogidos, patakí, refranes, oddun, color, ebbó ni castigos para los hombres. Es superior a todo orisha, no tiene ota y su nombre no debe pronunciarse sin antes tocar la tierra con las yemas de los dedos y besar en ella la huella del polvo. Está en todas partes, en todos nuestros actos, en la sabiduría de Olofi, en la bondad de todos los orishas y en Echu, porque también el Bien y el Mal forman un todo en Oloddumare.
Para los yorubas, el mundo es un güiro donde la mitad inferior es la Tierra y la superior es el cielo. Esto quiere decir que dentro del güiro está todo: Oloddumare. Es por eso que el refrán que nos habla sobre la formación del mundo dice: “Obí telé, Ofó telé: Haga uno bueno y haga uno malo”. En la inmensidad de Oloddumare está comprendido el Ará-Onú, la parte del cielo donde mora Eggun y, por eso, cuando alguien muere se dice: “Ese muerto que está en el Ará-Onú ibaé bayen tonú que embelese Oloddumare (que se eleve hacia el cielo y llegue a los pies de Oloddumare)”.

OLORUN

Cuba
Olorun es el sol, la concreción perennemente visible de la divinidad, la manifestación más sensible y material de Olofi y Oloddumare, y a la que los religiosos se vuelven cuando piensan en estos. Ya que es la fuerza vital de la existencia, gracias a su calor y energía hace crecer las cosechas, existir el día y la noche y mover las aguas y los vientos. Es signo de vida y de creación vegetal y sustento de la existencia en el plano terrestre. Olorun es el dueño de la luz, de los colores, del aire, del aliento y del soplo de la vida. También lo es del vigor y del esfuerzo.
Olorun sugiere la adoración o la súplica que hacemos a algo o alguien que nos da el aliento para vivir (orun significa imploración, rezo vehemente). Es por eso que cuando trabajan con Olofi le hablan o moyugban a Olorun.
Los creyentes, y en particular los babalawos, lo saludan parándose frente al sol, con los brazos bien abiertos hacia el frente y con las palmas de las manos hacia arriba.
Existe también la ceremonia del ñangaré o ñangalé, donde lo mismo santeros que babalawos, reverencian a Olorun antes de realizar itá.

Haití
En Haití, esta trilogía, para los fon del Dahomey, está representada por Mawú (el sol) y Lisa (la luna). Mawú es el dios creador del universo que delegó en sus hijos, los vaudou, la tarea de ocuparse de los asuntos mundanos, ya que, por su posición alta e inaccesible, no le es posible atender los problemas de los humanos.
No es objeto de ningún culto especial.

Santo Domingo
Aunque muchos especialistas coinciden en que, al igual que el haitiano, el vodú dominicano rinde culto a Dios y a las divinidades inferiores intermediarias entre la deidad y los hombres, no hemos encontrado ninguna denominación para esta deidad suprema en el caso de este país.

Changó Cult de Trinidad Tobago
En este ritual es llamado Elephon, la cabeza del hombre en los trabajos africanos. Se le conoce también por Ochaluphon, Daluphon o Shakbear y se le ofrecen, como sacrificio, un toro o una paloma blanca.
Sus colores son el blanco o el beige claro y cuando se manifiesta en un seguidor, éste es cubierto con una sábana blanca, se vierte aceite de oliva y colonia en sus pies y, después de que baila, se le sienta en una silla para que ofrezca sus mensajes.
Aunque posteriormente aparecerá relacionado con Obatalá, es, por sus características, lo más cercano al Eterno Padre.

Brasil
Para los afrobrasileños, Olorum representa la máxima divinidad de su religión. Su nombre se deriva de las voces yorubas ôlo (dueño) y ôrum (cielo). Recibe también la denominación de Olodumaré donde es el dueño, el señor o el supremo señor del cielo. En ese caso se le confunde con el Dios de los cristianos y con la bóveda celeste. La de Olorum es una concepción de minorías inteligentes; es un numen singular que no posee un culto organizado, no cuenta con sacerdotes ni tiene adoradores específicamente, lo cual no quita que en momentos de suma urgencia, los creyentes lo incorporen a su liturgia.

En Recife, tal y como allí lo conciben, no se preocupa por los asuntos terrenos, no toma posesión ni requiere ofrendas. Lo mismo sucede en Bahía y Río de Janeiro, al punto de reunir las mismas características.
En Brasil, en general, son considerados como dioses de la creación:
– Olodumaré, quien hizo los esbozos primitivos del hombre y la mujer en arcilla.
– Orixalá (en Bahía llamado O Senhor do Bonfim), quien formó la boca, la nariz, los ojos, las orejas, el cráneo y las extremidades.

©️ngangamansa.com

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