Matrimonios místicos y homosexualidad en el Vodou Haitiano

Matrimonios misticos y homosexualidad en el Vodou Haitiano

Hay determinados tabúes relacionados con la sexualidad ; por ejemplo, está prohibido comer gonbo porque se cree que produce impotencia causada por el carácter emoliente de esta leguminosa, aunque una explicación mística asevera que es por el deseo de los Iwa de reservarse ese alimento.

Es, asimismo, tabú la mujer embarazada a partir del octavo mes, pero hasta entonces se recomiendan las relaciones sexuales, considerándose que el esperma nutre y fortalece el feto, siendo de advertir que no se suele hacer expreso anuncio de los embarazos para que no lo sepan los lougarou y así soslayar el peligro de que acudan por la noche a chupar la sangre.

La homosexualidad no está bien considerada, pero es admitida. Un Iwa femenino puede mantener relaciones con una mujer y un masculino con un varón y lo mismo sucede en las bodas místicas. También la promiscuidad sexual existente en los ounfo y por algunos se cree que el acto homosexual es imprescindible para llegar a ser bòkò (Los bokor, bocors o bòkò en la religión vudú son hechiceros o houngans (sacerdotes) que contratan sus servicios. Se dice que “sirven a los lwas con ambas manos”, lo que significa que practican la magia negra y la magia beneficiosa. Su magia negra incluye la creación de zombis y la de “wangas”, talismanes que albergan espíritus), pues despierta el koundalini, principal promotor de fuerza.

Apenas existía el matrimonio católico entre los blancos, siendo el concubinato la práctica habitual en la colonia, lo cual fue imitado por los negros, con lo que, por otra parte, estaban familiarizados por sus tradiciones africanas. La institución predominante, entonces y ahora, es el plasay, unión libre y voluntaria de una pareja, concretada mediante una carta de petición que el pretendiente envía a los padres de la novia, escrita en papel coloreado por el más sabio del lakou -y que sea capaz de escribir, naturalmente- y portada y entregada personalmente por el familiar más anciano del novio, en la que se contiene una declaración de amor. Si no es aceptada se puede recurrir a un bòkò para que ablande los corazones mediante mágicos conjuros llevados a cabo sobre la tumba de algún antepasado, aunque lo más práctico en estos casos es un remedio casi infalible y muy utilizado por los amantes a lo largo y ancho del mundo: fuga y embarazo.

La unión se realiza en el ounfo, celebrada por el familiar de más edad, que enciende velas blancas, arroja agua al suelo, traza los vévé e invoca a los Iwa protectores de ambos contrayentes, finalizando el acto con canciones como ésta:

“Nou di Iwa, rele Iwa Sao ”       Decimos Iwa, se llama Iwa Sao
ki kote ou ye (bis)                       dónde estás (bis)
nan Guinen sa bel-o                   en África, esto va muy bien
rele Iwa Sao                                 llama al Iwa Sao
si-n angaje na rele                      si tenemos problemas llamaremos
tout sayo ki nan dlo                    a todos aquellos que se encuentran en el agua
jou-n angaje na rele                   el día que nos hallemos en dificultades llama
Papa Legba” (bis)                        a Papa Legba” (bis)

Tras el plasay es preciso reverenciar a los Iwa que son testigos de la ceremonia, haciendo libaciones con agua o kleren y colocando un plato con alimentos sobre una silla, cerca de la cama, y otro al pie de un árbol, para que los Iwa acudan a éste y esa noche no se hallen presentes en el dormitorio de los desposados.

Existe otro tipo de matrimonio celebrado con un Iwa, sin importar su sexo, con objeto que le proteja y le ayude a prosperar. Quizá el más solicitado sea Ezili, Iwa del amor, a quien se reserva uno o dos días a la semana, los martes o jueves. En esos días, el esposo/a ilumina el altar familiar y se ha de abstener de relaciones sexuales, ya que esa noche la pasará con ella. Estos matrimonios se ajustan a rituales bastantes precisos: en una hornacina, llamada de Ezili, se coloca un paño con dibujos y se depositan flores. Debajo hay una mesa cubierta con álbeo mantel, sobre la que se coloca un ramo de rosas rojas y blancas. A ambos lados hay un par de botellas de jarabe de horchata y de licor sin alcohol. A la derecha de la mesa hay un platito de cristal conteniendo un huevo y harina, otro con un helado y a su alrededor confites. También hay una lámpara con aceite de oliva y agua perfumada, junto a un tazón de cristal con leche y chocolate.

Tres cromolitografías suelen presidir normalmente la ceremonia: Santiago el Mayor, Mater Dolorosa y San Patricio, simbolizando a Ogoun, Ezili y Danbala, respectivamente.

El contrato matrimonial se deposita sobre la mesa y está redactado así: “En el año X, tal día de tal mes, a tal hora, nosotros los ciudadanos X y X para ser unidos por los lazos indisolubles del sacramento del matrimonio. Considerando que Madame X debe consagrar el martes y el jueves a su esposo, el Iwa Ezili, su deber es cubrir a su esposa, Madame X, con mucha suerte para que no pase un solo día sin dinero. El Iwa Ezili es deudor para con su esposa y le debe todas las necesarias protecciones según las indicaciones del contrato. Es con el trabajo con lo que se consigue la propiedad humana y espiritual. En ejecución del artículo 15, 1 del Código de Haití. Ambos han respondido afirmativamente en presencia de los testigos cualificados y nombrados (firmas).
Atento que los testigos aceptan la pesada responsabilidad y responden afirmativamente que sí. Esta presente acta abroga todas las leyes o disposiciones de las que le sean contrarias. A las preguntas si ellos consienten en tomarse por esposos, han respondido separada y afirmativamente en presencia de los testigos cualificados y nombrados anteriormente, testigos escogidos y llevados por el compareciente y que han firmado X. En fe de lo cual, certificamos que el acta de matrimonio antecedente ha sido trascrito por nosotros de acuerdo con la ley” .

A la izquierda de la hornacina hay otra mesa con objetos similares a los anteriores; entre ambas suele haber unos cuadros con temas de los más dispares, a veces hasta una faena taurina, y no quiero pensar que sea porque a las cinco de la tarde se riega la casa con agua bendita y se canta: “Ezili kay mwen bezwen rouze, si nan pwen dlo rouze -li ak losyon” (Ezili, mi casa necesita frescor, si no hay agua la rociarás con perfume).

El pè savan-n asperja la mesa con agua bendita y los asistentes rezan el Padrenuestro y otras oraciones cristianas. La madrina se sienta frente al padrino; ella vestida de blanco, con sombrero y velo del mismo color; él, con smoking blanco y lazo verde y a su lado se sienta el/la contrayente. El pè savan-n recita ininterrumpidamente cánticos cristianos; se bautizan objetos y personas y se canta:
“Ezili Freda ala youn bel negrès, ala bel fanm. Ezili Freda m’pral fe-ou youn bel kado anvan-ou ale”
(Ezili Freda, qué guapa negra, qué bella mujer. Ezili Freda, te haré un regalo antes que te vayas) .

©️ngangamansa.com

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