Palo Monte Loka sin nkisi la maldicion

Loka sin nkisi (mpanda). Los Bakongo creen que el ascendente posee un poder vital superior mediante el cual puede dominar a su descendiente. Los padres y abuelos pueden buscar un hijo o un nieto, sin recurrir a un objeto mágico. Esta acción se llama loka mpanda. Un hijo se niega a obedecer a su padre. Este último repite la orden. El hijo se niega de nuevo, refunfuñando. El padre lo insulta, quiere golpearlo, pero el hijo huye y sigue insultándolo y profiriendo amargas quejas. Finalmente, «abatido su corazón», se calmó. Unos días después, ocurre la misma escena. La tercera vez el padre cambia de táctica y en lugar de insultar, suplica: «Oh hijo mío, en verdad soy tu padre por Nzambi Mpungu, que te hizo con tus uñas y tus dedos, te ruego, yo tu padre, por Nzambi Mpungu, ve y obedece ”. Pero el hijo tiene un corazón endurecido, se resiste con insolencia. Un día va más allá de todos los límites y aplasta a su padre «en la intimidad de su corazón». Entonces este loka mpanda:

Mbari kieleka,
Ndianu ka mono ko tatiaku !
Nzambi Mpungu ukuganga nzala ye nlembo,
Nga go mono kwandi nkedi aku,
Nge keti uta mbisi, ubonga ?
Keti usala, ukela ? …

Cuando ha terminado de pronunciar esta maldición, se frota la parte superior de la cabeza con una mano. Luego se ata el taparrabos entre las piernas y dice, y haciendo el gesto de meter a alguien: «Verás, te puse entre mis piernas». Él le da una palmada en el muslo tres veces y luego se frota las manos. Tres veces entra a su casa dando un portazo y la deja, abriéndola de par en par. El hijo «uloku» = objeto de este loka, se va. Nloko unlamini. El nloko se le pegó. No tiene descanso ni felicidad .

Sus madres intervienen y le instan a que pregunte «Lugemba» la línea blanca de la paz. Un día, el hijo toma una decisión y anuncia su visita a su padre. Trae una gallina y una calabaza de vino de palma, se arrodilla ante su padre y dice: «Vengo por la paz, la pido». El padre se queda largo rato mirando a su hijo inmóvil, con los ojos fijos en el suelo. Termina diciendo:

Di ntele. di mvutwele,
Ga ntandu ludimi ngogele,
K’igoga mu nsi ludimi ko,
Nda yendi,
Ta mbakala,
Ta nkento,
Goga kwaku di tonda ba mfumu,
Di tonda ba nganga !

Se vuelve a atar el taparrabos entre las piernas, agarra a su hijo y lo hace «entrar y salir», es decir, pasar entre las piernas. Toma una arma y, después de apuntar, se la presenta diciendo: «Ve y vuelve con un muslo de antílope». El hijo se va, liberado de la terrible pesadilla; la primera vez saldrá a cazar y traerá algo de caza a su padre. He escuchado cientos de casos de loka mpanda realizados por padres o abuelos. En todos los casos, el tema fue tomado por el nloko. En todas partes, en la caza, en el mercado, la mala suerte lo persiguió, hasta que que volvió a pedir perdón.

©️ngangamansa.com

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