Santeria caminos de Esu Elegba

Onà Esù, así se les denomina a las diferentes manifestaciones de este Òrìsà. Si Esù son las distintas configuraciones de las energías y que cada Òrìsà y cada ser viviente paso del mundo invisible (Orùn), al mundo visible (AIYE) con sus respectivos Esù, podríamos decir que cuando muchos se refieren en términos numerales de 21, 101, 121, estaríamos hablando de números infinitos. En diferentes comunidades Yorùbás, estos Onà Esù o caminos de Esù difieren un tanto y en otras son casi similares. Realmente el nombre de Esù no sería lo principal a tomar en cuenta, solo debíamos basarnos en su actividades comunicativas que el establece con las diferentes deidades de las cuales necesitamos asistencia, pues todos se generaron a partir de BÀBÀ ) ESÙ. Nos obstante para dar una imagen de que son los Onà Esù, nos basaremos para ello tomando como ejemplo los diferentes Onà Esù establecidos para la comunidad EGBE IFA de ODE REMO en el estado de OOGUN en Nigeria.

Elufá: Es el más viejo de todos y ante el cual es preciso conducirse con extremada corrección. Este Elegbá vive muy retirado en el patio porque delante o cerca de él no puede hacerse nada deshonesto.

Esù Afrá: Él es el Elegbá de Bàbálú Aiyé, Viene de la tierra Arará. No le gusta ni el aguardiente ni el vino de palma, sino que toma vino tinto. Su collar se alterna con cuentas negras y blancas. A Esù Afrá se le ve silbando por las esquinas y calles solitarias. Es un Elegbá que regularmente vive en los hospitales. Compañero inseparable de Asojano, va con él ayudándolo en los problemas de las enfermedades, sobre todo del tipo contagioso. Es por esto que se le conoce como el Niño de las enfermedades contagiosas infantiles tales como son la viruela, el sarampión, etc. Este Elegbá se asienta en una piedra porosa o pómez y además lleva en su carga original un secreto que lo hace más fuerte para ayudar. Entre sus herramientas podemos ver un bordón o bastón de caminante y un mortero donde él confecciona las medicinas. A este Elegbá no se le debe ver de frente, es por eso que lleva tapada la cara con rafia. Cuenta la historia que fue él quien ayudó a Asojano cuando tenía su gran enfermedad, gracias a Esù Afrá, Asojano consiguió de Ògún los perros que lo acompañan, de Òsanyìn, las muletas y de Sangó el perdón de Olófin. Este Elegbá se recibe con Bàbálú Aiyé.

Esù Alaleilú: Es un Elegbára viejo y su nombre es el título honorífico que se da al Elegbá que es Awó, este es uno de los grandes.

Esù Añagui: Es la confianza y la seguridad de Ifá pues es el más fino de la legión de Elegbá y el más importante de todos porque Olófin le encomendó que abriese y cerrase la puerta del cementerio. Es el que ordena y manda. Les da nombre y distribuye el trabajo de los demás Elegbá y todos son mensajeros niños en su mayoría, mandados por otros Elegbá viejos.

Esù Ayerú: Es mensajero y custodio de Ifá y de su representante el Bàbáláwò quien sin Elegbá y sin Òsanyìn, no están seguros.

Esù Abaile: Mensajero e intermediario, ayudante en la casa de Òsà. Su función es de interpretar los Egboses y los traslada a su destino.

Esù Abalonké: Adulto y muy fuerte. Castiga con fuego. También llamado el Esù de la muerte, guía de las almas de los difuntos.

Esu Abanunkue: De la tierra de Arará. Es el Elegbá guardián de la casa. Vive dentro de una cazuela de Barro.

Esù Aberú: Receptor de sacrificios.

Esù Afrodí o Esù Agroi: De la tierra Arará y es el ayudante de Ifá.

Esù Aganika: Muy malévolo y peligroso.

Esù Agó Meyo: De la tierra de Oyó.

Esù Agogo, también se le nombra “Esù Agongo Ogo”- “Esù Agongo Olo Onya y Esù Agongon Goja: Es el que preside el cambio de las horas del día y de la noche. Se le sacrifica un gio – gio a las siete de la mañana y otro a las doce de la noche, un gallo al medio día y una paloma a la siete de la tarde. Este es el Elegbá que sirve para atacar y defenderse de los enemigos, pues vive en los lados de los caminos. Se encarga, entre otras cosas, de los utensilios, ropas y otros enseres de necesidad humana. Establece las relaciones de intercambio y comercio por ser el Esù de la vanidad y la ambición desmedida.

Esù Agüere: Dicho Elegbá está consagrado a Obàtàlá, es conocido como el “Santo Niño Mueve Corazones”, pues mueve el corazón del mundo hacia la piedad y la paz. Tiene su casa en las lomas y laderas de la montaña. Aquellos que se pierden les ayuda a encontrar su camino. Aleja la desesperación, el desánimo, la depresión, la ira, el enojo, ayuda a reconciliar enemigos, vuelve el desamor en amor duradero. Entre sus herramientas se encuentran los corazones de plata y su carga lleva aparte de lo conocido: algodón, hoja de caimito y cundiamor. No le gustan los pleitos ni las riñas, es por eso que se recomienda que en la casa no haya gritos y enojos delante de él. A Esù Agüere también se le puede llamar para apaciguar cualquier situación. Este Elegbá lleva dos collares, el primero se confecciona todo blanco con glorias rojas y negras y es un collar de bandera, confeccionado todo blanco con glorias en forma de corazón plateadas y que varían de acuerdo a la casa santoral, las ramas y los caminos que coja dicho Elegbá cuando nace o en un Itá.

Esù Aiyede: Es el Esù de las sagradas escrituras, el Esù de la comunicación entre Orùn y Aiyé, comunica a los hombres con todas las dimensiones existentes sobre nuestro planeta. Es él quien nos da una gran magnitud del significado de las buenas y las malas ideas llevando nuestras sagradas oraciones. Es el Elegbá que da la luz a las visiones proféticas.

Esù Akarajéu: Fue quien ayudó a Oyá a escapar de Sangó luego de una violenta discusión donde este último le arrojó un rayo, Esù lo atrapó y se lo lanzó de nuevo. Sangó sorprendido por la falta de respeto de Esù, abrió su boca tragándose el rayo que le lastimó la garganta y el pecho. Akarajéu (léase akarayeú) significa «el que recoge el rayo y lo hace tragar».

Esù Akokoribiye: Elegbá de Nación Mina, es una piedra del monte, muy aficionado a jugar con trompos y pelotas, no le gustan los tabacos pues prefiere los cigarrillos. De genio inquieto siempre anda por todos lados y como niño también hace travesuras, pero es muy divertido. Se le conoce como el Òrìsà de la alegría (Santo niño de Atocha), es el Elegbá de Sangó a quien siempre acompaña por todos lados. Le gusta mucho montar a caballo, le gusta estar siempre al frente de la casa o sentado en un trono de hierba fina o grama de caballo donde se le agasaja con juguetes como trompos, pelotas, soldaditos y canicas. Le gusta mucho comer pelotas de quimbombó con harina de maíz, todo tipo de dulces y frutas, siendo su bebida preferida y el vino dulce. Protege contra la tristeza y la depresión ya que le encanta la música y los juegos. Juega mucho con los Idbejis y le gusta invitarlos cuando es su fiesta, sin embargo, cuando es la de ellos, le gusta que lo lleven como invitado de honor.

Esù Ala Lú Banché: “El Santo Niño del Destino”. Es el dueño y Señor del futuro, de las situaciones y de los pasos venideros ya sean de Dioses o de simples mortales. Analiza nuestras situaciones y nos indica cual es el camino a seguir dando el primer paso al lado de nosotros y el último para cerrar y bendecir nuestras acciones. Es el Elegbá de Odùduwà y tiene el Asé de Olódùmarè para salvar o hacer que las cosas se vuelvan a la inversa, es por eso que se le agasaja en todas las ceremonias. Es un Elegbá de tipo controvertido pues muchas veces no comprendemos sus decisiones. Abriendo los caminos nos ayuda a obtener lo mejor en nuestras vidas, pero también los cierra si dichos caminos pudieran conducirnos por rumbos o facetas que no estén marcados por nuestro Ipori. Ala Lú Banché es uno de los sabios es por ello que siempre está presente cuando se va a hacer Egbó o cualquier otro trabajo de santería. Le gusta las frutas, las frutas con picante, los dulces agridulces, fuma tabacos pero también acepta cigarrillos, su bebida preferida es el aguardiente de caña. Sus hijos son triunfadores y honestos. 1

Esù Alaguana: Es un Elegbá que está en todas partes pero vive preferentemente en la sabana o en el monte y se refugia entre los matorrales y matojos. Es el más pequeño de los Elegbá y anda mucho con Ògún. Tiene un gran comercio con los Ikú y es el Elegbá brujo por excelencia siendo el más capacitado para resolver los problemas de justicia. Lleva un Òsanyìn que va dentro de un tarro o cuerno de toro y que vive dentro de una sopera. Sus herramientas son: Todo tipo de cadenas, el garabato de guayaba, el Arikú Bamboyá, el muñeco de cedro que se le prepara para que coma con él, un carapacho de jicotea que se pone en el suelo y sobre el cual él va a la hora de trabajar.

Esù Alaké, Kinkoye: Son los que tropiezan con todo el que se encuentra.

Esù Alaketú: Este Esù esta firmemente asociado a la Òrìsà Òsún. Es el encargado de la sensualidad y la sexualidad, del amor y también de la degeneración física y moral que estos sentimientos originan. 2

Esù Alakiyé: El más tragón, el de lo inesperado.

Esù Anakí Olóòkun: Este Elegbá es conocido como el Santo Niño de las profundidades o de los sentimientos profundos e incomprensibles. Es dueño de la sabiduría, posee el poder de la renovación de la vida. Es mensajero directo de Olóòkun y tiene una festividad que ya casi todos han olvidado en cual se le toca con un tambor especial llamado Anakí ilú que se recibe en una ceremonia especial y los 21 días. Este Elegbá se monta sobre un arrecife de coral, lleva dos caras y va adornado con 101 cauris, come paloma al nacer en una ceremonia especial en la que la persona que lo recibe debe primero haber recibido Olóòkun. En su corona, en lugar de flechas lleva un arrecife de coral rojo y puntiagudo. Anakí Olóòkun se carga con un otan que se haya sacado de lo más profundo del mar, lleva también arena de las profundidades y una semilla de Omó Òlóyú. Este Elegbá no se puede ver de frente por lo que se entrega con una mascara confeccionada especialmente para él. Su collar va con corales y arrecifes de glorias y cuentas de color rojo, azul agua y blanco jabón. Es un Elegbá que trabaja mucho y solo. No es necesario pedirle ya que él sabe lo que se necesita para que todo quede bien hecho. Es preferible y muy aconsejable que este Elegbá sea recibido de la mano de un hijo de Yemajá o de Sangó. Este Esù es el denominado “Ánima Sola” pues es el de la soledad, la tristeza, la depresión, el que domina en los desiertos y lugares solitarios.

Esù Arawoyé: Es un Esù que también tiene que ver con los medios de comunicación y transporte.

Esù Arere Obbí Ökè: Elegbá Arere Obbí Ökè es el Santo Niño que sostiene al mundo en su mano. Es Hijo directo de Olófin, Dios Todopoderoso y mensajero directo de Olódùmarè. Es guía y adivino, su sabiduría es inmensa, es el gran maestro. Vive en la montaña sagrada y de ahí baja cuando es necesario para ayudar a la humanidad. Su representación consiste en los rayos del sol en la mañana bajando por la montaña. Le gusta mucho el Chékete con miel, come Gio-Gio y Ekó. Cuando se recibe esto tiene que ser al amanecer, vestido de blanco, con música para niños y con un desayuno ritual. En su carga lleva tierra del pico de la montaña, un otan que ahí mismo se recoge y se monta sobre ella en forma de montaña. Se adorna con caracoles y cuentas en su cabeza. Lleva cuatro caras, representando los cuatro puntos cardinales. Su Eleke va de cuentas blancas transparentes y glorias roja y negras. Se recibe después de haber recibido Àggàyú los cuales aunque no son muy compatibles uno con el otro, todas las mañanas ellos van juntos de ceremonia en ceremonia. Los Olúwos y Bàbàláwòs lo tienen junto a Olórun si es que ya lo recibieron o junto a Olófin. El buen desenvolvimiento junto a la fuente de sabiduría siguen a los que reciben este Elegbá.

©️ngangamansa.com

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